Leyes humanas y "Leyes" divinas
En la sociedad actual hay una profunda tradición mística porque durante muchas centurias la religión ha estado imbricada profundamente en las constumbres y quehaceres cotidianos de los pueblos de occidente. Las festividades, la gastronomía, o las relaciones sociales son ejemplos de esta influencia, y su tradición y fuerza perduran incluso hoy en día, cuando en apariencia el llamado laicismo está ganando poder.
Esta profunda imbricación ha dejado una huella muy profunda en la moral de occidente. Ejemplo de esto es el caso del cristianismo, cuya dilatada sombra sigue presente aún cuando muchas veces no se perciba en nuestro día a día. Esa huella moral la considero beneficiosa porque ayudó a dotar a la sociedad de un esqueleto rígido sobre la que sustentar los poderes civiles. Echando la vista atrás podríamos decir que el cristianismo tuvo su época dorada en cuanto a poder en el tiempo que media entre el emperador Constantino y el fin del Medioevo. La caida del imperio romano de occidente marcó el fin de estructuras de poder que se habían mantenido durante siglos, la más importante de las cuales la tenemos en la ciudad; se volvió al campo y Europa se pobló de pequeños feudos, los cuales tenían sus reglas de servidumbre. El único vestigio de civilización que permaneció inalterado fue la Iglesia, el cual actuó durante siglos como elemento estabilizador a un nivel muy básico y con unos elementos igualmente básicos: la parroquia en los pueblos y la catedral en las ciudades como lugares públicos. Ciertamente la concepción medieval de lo público no puede compararse a la concepción clásica, pero es innegable que ambos tipos de templo actuaban como lugar de reunión de la comunidad. También tenía un fin pedagógico y moral puesto que lo que en ella se impartía aspiraba a moldear las relaciones y la conducta de los feligreses. El intercambio y el debate característicos del ágora fueron sustituidos por el silencio y la introspección colectivas. Las comunidades eran estables por necesidad y por lo tanto cualquier avance que por casualidad pudiera darse era contemplado con recelo en tanto posible desestabilizador. Hubo que aguardar hasta el bajo medioevo para que el auge del comercio condujese a la creación de los primeros burgos y se produjese una paulatina apertura al exterior por parte de las pequeñas comunidades.
Ahora bien, este proceso social a nivel básico fue acompañado de otro igualmente importante: la identificación de las estructuras jerárquicas de la iglesia católica con órganos de poder. Esto no implica otra cosa que el hermanamiento de los altos cargos del catolicismo con los gobernantes, con el fin de actuar como brújula moral de éstos. En efecto, el proceso de oficialización que del cristianismo hizo Constantino fue la piedra angular sobre la que la iglesia edificó su propio aparato de estado, aparato que sigue presente hasta nuestros días. El cuerpo de la iglesia, con el Papa a la cabeza, es una conjunción de valores morales con unas estructuras de poder que aseguran que el catolicismo siga teniendo el ya tradicional poder de influenciar en el poder legislativo de los estados.
Este somerísimo repaso a la historia nos recuerda dos cosas: la primera, que el catolicismo sirvió de crisol para una moral que hoy en día sigue presente; la segunda, que la iglesia católica considera su deber influir en la moral tanto de los legisladores como de la gente de a pie, para lo cual tiene su jerarquía dividida en alto y bajo clero.
Bien, antes de meternos en harina, varias cosas: la primera, la iglesia no niega los derechos y la legitimidad del poder civil. La segunda, la iglesia considera que el poder civil debería ser garante de una serie de valores. La tercera, esos valores están por encima de cualquier ley humana. Es aquí donde empiezan los problemas.
Para la iglesia católica la voluntad divina se traduce en ciertas leyes de conducta a seguir, leyes humanas en su continente pero divinas en su contenido. Cuando un mandamiento dice "No matarás" no quiere decir "Dios te ordena no matar a nadie", sino "Dios es creador de una verdad superior que una vez traducida a ley humana, a la cual debes obediencia, dice que no debes matar a nadie". Puede parecer lo mismo pero no lo es. Y es aquí donde surge la controversia: cuando tienes un elemento que contiene una parte cognoscible y humana, y otra parte incognoscible o divina, que por añadidura sólo puede interpretar la persona del Papa. Y, no nos engañemos, el Papa no siempre habla ex cátedra. De hecho su labor más mediática consiste en ser precisamente la cabeza de la agrupación humana que es la iglesia católica. Pero el tener sólo a una persona capaz de actuar de intérprete entre la voluntad divina y la realidad humana solamente puede sustentarse en la fe. Y la fe no es un argumento lógico sino un don.
Tal es el plantel que veo, y debo decir que por mi parte no tengo problema alguno en aceptar y respetar a priori la fe ajena. También me vale el planteamiento moral que defiende la iglesia católica aunque tenga discrepancias con el mismo. Lo que no soy capaz de aceptar alegremente es que ese aparato se valga de maniobras políticas para influir en los gobiernos legítimos de los estados, que intente suplantar un poder soberano. Es más, puesto que no considero que exista ninguna ley divina tampoco creo en la interpretación de la misma. Toda ley, salvo las llamadas leyes naturales (que no son leyes y sobre las que escribiré otro día), es humana, y las leyes de los estados provienen de los poderes civiles establecidos. La moral es el molde de donde salen dichas leyes y nadie puede negar que la moral de occidente tiene una profunda huella cristiana, que creo bella y vigorosa; pero considero que en todo momento del crecimiento hay que dejar de lado el protector cascarón y empezar a andar por cuenta propia. No es que considere que la iglesia sea innecesaria, pero sí que su ámbito debería recular hasta adscribirse precisamente al círculo donde es capaz de dar lo mejor de sí misma, que es el terreno de la moral personal y la pedagogía. Lo mismo reza para el resto de religiones del planeta. Está perfectamente bien creer en un Dios Padre, en una Diosa Madre o en el Spaguetti Volador ya puestos, pero también lo está el utilizar sólo las herramientas netamente humanas para alcanzar los fines sociales que se deseen, a saber las leyes y el trabajo conjunto. Y para esto, los únicos intérpretes que deseo son mi psique (de la cual forma parte mi moral) y la opinión de las personas cuyo criterio respeto.
El resumen de todo esto es el siguiente: en el mundo actual me parece preferible una ley humana que, aún en su imperfección, refleje el deseo de un colectivo determinado, a un mandato divino que no pueda ser puesto en duda jamás, por perfecto que pueda ser.
Ahora, que cada palo aguante su vela.
miércoles, diciembre 22, 2010
lunes, diciembre 20, 2010
Ágape en el CPD, o nunca seré el más popular de mi empresa
Hay cosas que se llevan en la sangre. O que al menos están tan imbricadas en la psique de uno que no cambian a pesar de vivir circunstancias distintas. Ya en el colegio me pasaba y me pasa también aquí. Soy el raro.
Ahora mismo hay una "jamonada popular" en el piso superior del Centro de Proceso de Datos. Se oye la conversación desde mi puesto de trabajo, a pesar de que este edificio está casi integramente construido de hormigón. Parecen contentos y seguro que el jamón está bueno. ¿Y qué hago yo aquí frente al ordenador en vez de estar ahí arriba?
Pues ni yo mismo lo sé, pero tampoco me importa demasiado. Hay un punto de pseudo rebeldía, otro punto de hastío, otro más de no ceder a la hipocresía de dar la imagen de que somos un equipo cuando en realidad no es así... es complejo. Pero el resultado es que estoy aquí, escribiendo en un blog en vez de estar ahí arriba. Y estoy donde quiero estar.
Podría intentar buscar justificaciones. Las habría, y sobradas. Pero las justificaciones empalidecen ante argumentos como "un día es un día", "estamos en navidades", "total, si al final vamos a estar los mismos de siempre", etc etc. No me apetece justificarme. No voy porque no me sale de las narices.
No, nunca seré el más popular de mi empresa, sea cual sea.
Pero me importa un carajo.
Publicado por Earendil en 12/20/2010 02:20:00 p. m. 2 comentarios
Etiquetas: Trabajo
Tron Legacy, una secuela digna
El sábado fuimos Persefone y yo a ver Tron Legacy. En 2D, como debe de ser. Debo decir aquí y ahora que la película original, Tron, me parece una obra magnífica y que tiene el récord de película vista más veces por mí. La amo. Ergo cuando fui a ver la secuela que nos ocupa, fui muy tranquilo. De hecho mi mente era un océanoZen de la tranquilidad.
Parece curioso pero en realidad no lo es. Como sabía certeramente, pero con ese tipo de certeza grabada a fuego capaz de moldear la realidad, que esta película no iba a imprimir una huella ni la centésima parte de profunda que la original, fui al cine con la sana intención de disfrutar. Y la cosa es que disfruté. La película está muy bien.
No voy a contar spoilers. La película tiene buen ritmo, los guiños a la original son pocos y sutiles pero entrañables, y no caen en el fácil recurso de abusar de efectos especiales espectaulares (lo que tiene su miga teniendo en cuenta dónde se desarrolla el filme). Con respecto al ritmo, dos factores: las escenas son más largas de lo habitual en este género y hay interacción entre los personajes en pantalla. De hecho creo que es por eso que se parece a la antigua a pesar de ser completamente distinta: tienen ritmos parecidos y una mezcla similar de momentos de acción y momentos de tranquilidad. Hay un par de cosas que no me terminaron de convencer (como afectan al argumento no las diré aquí), pero en general creo que el resultado es bastante redondeado. No sé cómo será la versión en 3D, pero imagino que ganará en espectacularidad.
Mi recomendación es que vayáis a verla porque es una peli para ver en cine.
Yo iré a verla otra vez.
Publicado por Earendil en 12/20/2010 12:56:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Cine
jueves, diciembre 16, 2010
Chiste filosófico
Resulta que el otro día se me ocurrió un chiste, pero me di cuenta de que no es de los típicos para contar por ahí. De hecho es tan malo que no es para contar en ningún lugar; pero en fin, como vástago mío que es yo lo quiero igual y, orgulloso, voy a compartirlo aquí con el mundo.
De todas formas, y por aquello de salir de dudas, hoy le he preguntado a un colega del curro, que es licenciado en Filosofía, para que me confirmase si en los cinco años de carrera había oido algo parecido. Para mi estupor, después de manifestarme que era el peor chiste que había escuchado en mucho tiempo, me dijo que no, que en la facultad no había oido a nadie contar nunca semejante cosa.
Es sorprendente desde luego que no se le haya ocurrido a nadie más, porque para mí el chiste está completamente a la vista, es evidente. De manera que si alguno de mis lectores puede decirme si alguna vez ha escuchado algo parecido, le quedaría agradecido. Me sorprendería que no se le hubiese ocurrido a nadie más. En fin, allá va:
Esto son dos filósofos que se conocen y van hablando por la calle y le dice uno a otro "Hombre Pepe, es que eres un fenómeno", a lo que el otro responde "Y tú un noúmeno".
Ya.
¡Gracias, sois un público estupendo!
Publicado por Earendil en 12/16/2010 11:03:00 a. m. 4 comentarios
martes, diciembre 14, 2010
Estoy en plan borde
Y no lo he buscado. Pero es uno de esos días en los que uno lo es sin quererlo. En serio que no lo entiendo. Esta mañana he salido a correr, me he afeitado, luego me he dado una ducha y he llegado al curro después de un viaje sin incidentes en el metro. No ha pasado nada, pero las palabras que salen de mi boca suenan de la peor manera posible, y lo noto.
Encima hoy es el cumpleaños de una compañera de curro y ella nos ha querido invitar a desayunar. Y yo hoy venía con hambre de manera que me he pedido una hamburguesa y un Nestea. 4.20€, más del doble de lo que cuesta un desayuno normal. Así que me he adelantado a ella porque no es justo que se tenga que gastar más pelas sólo porque yo sea un pozo sin fondo a la hora de comer. Bueno, pues a pesar de haber querido yo pagar discretamente, y gracias en parte a la camarera, que es muy maja pero a veces parece tonta, mi compañera se ha dado cuenta y ha querido invitarme. Y yo le he dicho que no. No un "gracias pero no" o un "te lo agradezco pero ya me invitarás a otra cosa". Ha sido un "no", simplemente. Pobrecilla. Se lo ha tomado bien porque es un encanto de mujer, pero yo después me he sentido fatal.
Maldición. Creo que hoy hablaré poco y cuando lo haga mediré mis palabras con pie de rey. Va a ser mejor.
In another order of things, estoy haciendo de master en una partida de Señor de los Anillos con el sistema Legends of the Middle Earth. Estoy encantado con los jugadores y con la partida. Espero que podamos seguir jugando porque estoy disfrutando cual enano sumergido en aurífero y cervecil líquido.
Publicado por Earendil en 12/14/2010 11:00:00 a. m. 7 comentarios
jueves, noviembre 18, 2010
Hay que hablar de política
Continuo con el tema iniciado en la entrada anterior, pero esta vez quiero detenerme en algo que mencioné en ella: dije, en la primera parte de catarsis, que de la política sólo se hablaba en los bares, y como se habla de fútbol. Esto, por supuesto, no es cierto, pero refleja algo sobre lo que merece la pena reflexionar: la poca disposición a hablar de política y los lugares comunes dentro del debate político.
Vamos a arrancar desde las mismas premisas que la entrada anterior, a saber, la percepción localista del Estado y la desconfianza ante los cambios, y a ver dónde llegamos.
La percepción localista no es por definición algo excluyente para aquellos que entran dentro de los círculos de una persona, pero sí tiene una fuerte componente de estrechez mental que termina afectando a la manera en que vemos incluso a las personas más cercanas.
Luego tenemos que las opiniones acerca de política, por afectar ésta a todas las facetas de la vida ciudadana, suelen ser asociadas con una determinada forma de ver la vida en general.
Si unimos estos dos factores lo que obtenemos es que, a menos que se intente luchar contra ello, se tiende a identificar y juzgar a la totalidad de la personalidad ajena por sus opiniones políticas. Y ay de aquel que se identifique como perteneciente al bando contrario al propio, pues en un tema tan importante no se admiten desviaciones; sus opiniones pues dejarán de tener validez y el que pueda tener razón en algo se convertirá en una imposibilidad, en una irrealidad.
Si esta tendencia la multiplicamos por tantas personas como tenga una sociedad, veremos que lo que debería ser un universo de opiniones, un prisma de un millón de facetas, cae en el maniqueísmo facilón y zafio al que, por desgracia, nos estamos acostumbrando. La miríada de colores y matices del complejo cuadro de esa sociedad claudican pues ante la inflexible aridez de un blanco y negro sin grises; ante el "estás conmigo" o el "estás contra mí", sin posibilidad de elección fuera de esos dos extremos.
Esto anterior ejemplo de sociedad es extremo porque lo que quiero mostrar es precisamente que esta tendencia, al emerger, suele tomar cuerpo en posturas y opiniones rígidas y poco susceptibles de ser matizadas. Y, por desgracia, en nuestra sociedad abunda tal manera de ver las cosas.
Ahora bien, las personas en general podremos ser cortas pero no somos tontas. Sabemos que la rigidez de opinión propia implica (y valida) la rigidez de opinión ajena. Ergo, imaginamos (por desgracia no sin acierto), que ponernos a hablar de política con quien no debemos es el camino más corto de tener una bronca, bronca que, fruto de esta monolítica visión que nos ocupa, no tendrá de hecho nada que ver con la política, sino con formas encontradas de ver la vida. Por lo tanto, y por tener la fiesta en paz, no se habla de política. Cerrojado. Tabú.
Hay otro afluente que se une a este caudaloso río, y es que, como decía en la entrada anterior, en general tenemos poco conocimiento acerca de las leyes y estructuras del estado de derecho. Por tanto en el caso que nos ocupa, la ignorancia, aparte de atrevida, es también garantía de que casi cualquier conversación sobre política estará plagada de errores y/o imprecisiones, lo que ayuda a embarullar aún más las discusiones de esta índole.
Mal panorama el del debate político en esta España nuestra.
Pero aún teniendo en cuenta todas estas taras, aún a pesar de los pesares, es necesario hablar de política.
De hecho es vital hacerlo porque, salvo afiliarse a un partido, no existe otra manera de implicarse en la marcha de nuestro país. El debate y el intercambio de ideas y puntos de vista, aunque no se llegue a un acuerdo o consenso, son realmente los que convierten a una masa de gente en un electorado. Pero para debatir correctamente es preciso dejar antes a un lado el miedo a la contienda y abandonar el miedo a la opinión ajena. Ésta es siempre fuente de enriquecimiento independientemente de si se está de acuerdo o no con ella. Y, aún más importante, intentar despojarse de esa cerrazón mental que impide ver más allá de la propia realidad.
La democracia es el mejor sistema político que conocemos, pero hay que ganarla. Hay que luchar por ella y por defender el derecho propio y ajeno a expresar opiniones. Si no se hace, entonces no se tiene democracia sino una burla con una máscara pintada. La democracia hay que ganarla. Costó mucho conseguirla y sin embargo no estamos haciendo suficiente por mantenerla viva.
Insisto: hay que hablar de política.
Ahora, que cada palo aguante su vela.
Publicado por Earendil en 11/18/2010 02:46:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Jodó qué tropa, Política